Será el momento adecuado para detener el tiempo y ponerme a escribir.
Te hablé mil veces pero mis palabras se las llevo el viento, se convirtieron en eco, resonando en mi mente sin una respuesta.
Pensé, vagué, lloré, mire nuestra foto y me maldije mil veces, extrañe tus dedos entrelazados con los míos, y cuando me cuidaste para que no resbalara caminando por las montañas llenas de flores en los grandiosos días de verano. Y ahí me sentí, en la cima mas alta, el calido viento nos alentó, nuestros corazones latieron al unisono, te abrace y desee con tanta intensidad que podría haber enfrentado todos mis demonios con valentía por estar a tu lado.
Lo que ignoraba era que al llegar a lo más alto de esa montaña, el frío me abrazaría. Nunca estuve preparada para caminar en la nieve, intentaste detenerme pero ya no podía escucharte, me había alejado cientos de kilómetros, no te encontré al voltearme, y el miedo me invadió. Grite tu nombre una y mil veces, sabía que sin tu guía el camino para regresar a casa se había esfumado, estaba perdida, la sensación de abandono me perseguia.
Lloré hasta que mis lágrimas se transformaron en estalactitas y atravesaron mi corazón hasta que se volvió hielo, camine incesante hasta que creí encontrar el camino, pero el próximo paso solo me llevó a caer desde la cumbre. Cuando llegue a lo más hondo, mi corazón se quebró en mil pedazos, y cuando me encontraste, habían pasado 100 días de maldecirte por no estar junto a mí.
Cuando pudiste llegar a mi, tu calor quiso abrazarme nuevamente, pero había una coraza helada que no te permitió acercarte, mi llanto incesante alcanzó lo más profundo de tu ser, mi hielo te traspasó y quemó más de lo que esperabas. Ambos fuimos prisioneros de la incertidumbre.
Corrí para escapar de mi fuerte y poder abrazarte, pero el frío que me envolvía se volvió más y más intenso a medida que me acerque, y cuando logré tocarte, tu cuerpo estaba congelado, y también todos los sentimientos que alguna vez habían existido en la montaña.
Ya era tarde, me perdí, te perdí cuando pediste un nuevo comienzo lejos de mi invierno. Aún te veo y mis estalactitas florecen, cada vez que escucho la canción que un día te dediqué, cada vez que recuerdo el calor de nuestros abrazos, cuando pienso en esos ojos que un día me miraron llenos de fuego, y hoy se quedaron apagados ignorandome distantes, frios, lejanos. Ya no hay respuesta a mis súplicas, mis llamados no resuenan, mi corazón frío es incapaz de derretirte, te fuiste, te ame, te alejé, me deje ir, te perdí.
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