Otra vez perdí la calma,
desperté en un sollozar,
escuchando tus palabras,
no las podía pausar.
Canta a la luna, canta al sol,
mi sangre sigue fluyendo,
rapta mi vida, mata mi cuerpo,
o concédeme la calma,
jamás lograré seguir tu juego.
Tienes sed de sangre,
y aún eres mi veneno,
más hoy bajo penumbra,
por escucharte rezo.
Canta a la luna, canta al sol,
y aunque mi amor confieso,
el tormento que en mi provocas,
se ha vuelto placentero,
y en un par de palabras,
hoy me quitas el aliento,
tediosa muerte la asfixia,
ansío seguirte oyendo.

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